El día que se nubló el Reino de la Luz
En el mundo de las hadas todo era un caos, ¡las brujas se
habían apoderado de las estaciones de radio y televisión!
-Ñaca, ñaca- se reían las malvadas haciendo gestos- ¡Por fin
vamos a quitarle lo aburrido a este lugar!
Así que decidieron transmitir sólo noticias terroríficas. En
las emisiones televisivas ya no pensaba el noticiero “Despiértate feliz” sino
el “Duérmete con el coco” y se
informaba de los destrozos ocasionados por las hechiceras motociclistas (es que en
este mundo, las brujas ya no volaban en
escoba). Además, sustituyeron el
programa de cocina de la abuelita Azúcar Hada por el de “Aprende a guisar
sabroso con el Zombi Apestoso”, quien preparaba sangre coagulada revuelta de
ensalada. En la radio, la transmisión de
los conciertos de las “Ninfas Encantadoras” se cambió por los aullidos del “Hombre Lobo Rocanrolero” y el reporte vial lo daba
la momia montada en un ataúd rodante.
Para colmo la vidente Patraña, quien era bidente, se especializaba en el conteo
de príncipes convertidos en sapos.
En las calles, se escuchaba de repente “Noticia, noticia de
última hora” ¡Roban un carruaje de último modelo a las sílfides del bosque! ¡Una
banda de fantasmas asusta a las sirenas!... Total que de pronto el Reino de la
Luz lucía desolado ya nadie quería salir a las calles; sólo el miedo paseaba
muy agusto sentándose de vez en
cuando en algún parque a disfrutar la
soledad. Todos los habitantes permanecían encerrados en sus casas. Y las brujas
por su parte, brincaban felices de gusto.
Fue entonces cuando la reina, el Hada Arcoíris tomó una importante
decisión: comenzó a salir a las calles solitarios
a bordo de su carroza de cristal. Todo se lleno de colores y las hadas y los
duendes bueno abrieron nuevamente sus ventanas al ver que vieron que todo
estaba bien después de tantos días de temor.
Sin embargo, el comité de brujas y hechiceros malvados no se
dieron por vencidos, y lanzaron bombas de miedo y conjuros de zozobra con el
fin de amedrentar a los pobladores. Así que el Hada Arcoíris decidió ir con el
Hada Cadabra de una vez por todas.
-
¡ Pero su majestad! Ella es mala, ¿cómo podría
ayudarnos?- preguntaron alarmados los duendecitos al escuchar la decisión del
Hada Arcoíris.
-
Pues de la misma manera en lo que yo ayudé a
ella hace tiempo… ya lo verán- Y dando un giro en su carruaje de cristal,
desapareció.
Así, la reina ayudó al castillo del Hada Mala. Ésta la
invitó a tomar té con galletas, y comenzaron a charlar. Pero el Hada Cadabra no
quería retirarse de las estaciones de
radio y televisión, pues pensaba que era muy divertido dar muy malas noticias y
hacer sufrir a los demás.
-Mira Cadabrita- le explicó pacientemente el Hada Arcoíris,
- No es posible que esto continúe. ¿Ya olvidaste cuando el Azúcar Hada llenó tu reino de azúcar y mermelada?
-Guacala !No me lo recuerdes! Fue espantoso tuve dolor de
estómago una semana entera. Tengo que agradecerte que las hayas convencido de regresar
a su casa.
-¿Vez como todo tiene su lugar? Las malas noticias no pueden
estar en mi reino todo el tiempo y el miedo tiene que regresar a su casa. Fue así
como todo volvió a la normalidad. Las calles del reino de la luz volvieron a
llenarse de bullicio; el miedo regresó a
su guardia y las brujas, resignadas se quedaron con sus malas noticias, esas
que las hacen pegar saltos de contentos.
Escribe en una hoja completa lo que entendiste de la lectura. Nota letra arial 12 espacio sencillo
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