Viernes 18 de enero de 2013


La invención del ajedrez
Rosa acaba de leer una leyenda que narra la curiosa invención del ajedrez. Según esta leyenda, hace miles de años se inventó en la India un juego llamado “chaturanga”. Este juego, con algunas modificaciones, es el ajedrez que conocemos hoy.“Un soberano indio trataba muy mal tanto a sus soldados como a su pueblo. Un sabio de la corte, que había sido maestro del soberano, inventó un juego, que llamó “chaturranga”, con el fin de enseñar al monarca a respetar y a tratar bien a sus súbditos. En este juego del “chaturanga” o ajedrez, el rey, a pesar de ser la pieza más importante, depende del resto delas piezas de su ejército, que son las que lo defienden del enemigo. Esto era lo que el sabio quería demostrar al monarca: que sin la ayuda de su ejército y de su pueblo el rey no tenía ningún poder. Cuando el rey aprendió a jugar al “chaturanga”, comprendió lo que su antiguo maestro quería decirle y prometió que no volvería a maltratar a su pueblo. Como recompensa, el monarca le dijo al sabio que le concedería todo lo que le pidiese, sin darse cuenta de que al decir esto estaba sobreestimando su poder. Entonces el sabio aprovechó la ocasión para dar una mueva lección al soberano. Le pidió un grano de trigo por la primera casilla del tablero, dos granos por la segunda, cuatro granos de trigo por la tercera..., y así hasta llegar a la casilla número 64, última casilla del tablero. Es decir, cada casilla debía tener el doble de granos de trigo que la anterior. El soberano se echó a reír pensando en tan modesta recompensa. Pero después de hacer los cálculos, resultó que todo el grano de la India no era suficiente para pagar al sabio según lo acordado. Desde entonces, el rey se comportó como un rey juicioso y prudente”.






Responde:

 ¿Qué acababas de leer?
a)Un cuento. 
b) Una leyenda.
 c) Un libro.

2.- ¿Cómo se llamaba el antiguo ajedrez en la India?
a) Tudiaranga. 
b) Maturanga. 
c) Chaturanga.

3.- ¿Con qué fin inventó el sabio el juego?
a)Para divertir al monarca.
b) Para que el monarca ganase dinero.

c)Para que el monarca fuese bueno con su pueblo.
4.- ¿Qué prometió el rey al sabio?
a) No volver a maltratar a su pueblo.
b)No volver a jugar al ajedrez.
c) No volver a montar a caballo
.
5.- ¿Cómo quería el rey recompensar al sabio?
a)Dándole riquezas.
b)Dándole lo que quisiese.
c) Dándole un castillo.

6.- ¿Cuántas casillas tiene el tablero de ajedrez?
a)58. 
b) 64. 
c) 72.7.-

¿De quién depende la pieza del rey en ajedrez?
a)Del jugador.
 b) De las demás piezas.
c) De la suerte.

8.- ¿Cómo fue el rey al final?
a)Un rey bueno y gracioso
b)Un rey tranquilo y alegre
c)Un rey juicioso y prudente.

9.- ¿Podía el rey darle al sabio lo que pidió?
a) No, porque no había trigo en toda la India.
b)Sí, porque había suficiente trigo en la India.
c) No, porque el rey no quiso dárselo

10.- ¿Cuántos granos de trigo tenía que tener una casilla más que la anterior?
a)El triple de granos de trigo.
b)El doble de granos de trigo
c)El cuádruple de granos de trigo.

11 de Enero de 2013


ABUELITA
Abuelita es muy vieja, tiene muchas arrugas y el pelo completamente blanco, pero sus ojos brillan como estrellas, sólo que mucho más hermosos, pues su expresión es dulce, y da gusto mirarlos. También sabe cuentos maravillosos y tiene un vestido de flores grandes, grandes, de una seda tan tupida que cruje cuando anda.
Abuelita sabe muchas, muchísimas cosas, pues vivía ya mucho antes que papá y mamá, esto nadie lo duda. Tiene un libro de cánticos con recias cantoneras de plata; lo lee con gran frecuencia. En medio del libro hay una rosa, comprimida y seca, y, sin embargo, la mira con una sonrisa de arrobamiento, y le asoman lágrimas a los ojos.
¿Por qué abuelita mirará así la marchita rosa de su devocionario? ¿No lo sabes? Cada vez que las lágrimas de la abuelita caen sobre la flor, los colores cobran vida, la rosa se hincha y toda la sala se impregna de su aroma; se esfuman las paredes cual si fuesen pura niebla, y en derredor se levanta el bosque, espléndido y verde, con los rayos del sol filtrándose entre el follaje, y abuelita vuelve a ser joven, una bella muchacha de rubias trenzas y redondas mejillas coloradas, elegante y graciosa; no hay rosa más lozana, pero sus ojos, sus ojos dulces y cuajados de dicha, siguen siendo los ojos de abuelita.
Sentado junto a ella hay un hombre, joven, vigoroso, apuesto. Huele la rosa y ella sonríe - ¡pero ya no es la sonrisa de abuelita! - sí, y vuelve a sonreír. Ahora se ha marchado él, y por la mente de ella desfilan muchos pensamientos y muchas figuras; el hombre gallardo ya no está, la rosa yace en el libro de cánticos, y... abuelita vuelve a ser la anciana que contempla la rosa marchita guardada en el libro.
Ahora abuelita se ha muerto. Sentada en su silla de brazos, estaba contando una larga y maravillosa historia.
- Se ha terminado -dijo- y yo estoy muy cansada; dejadme echar un sueñecito.
Se recostó respirando suavemente, y quedó dormida; pero el silencio se volvía más y más profundo, y en su rostro se reflejaban la felicidad y la paz; habríase dicho que lo bañaba el sol... y entonces dijeron que estaba muerta.
La pusieron en el negro ataúd, envuelta en lienzos blancos. ¡Estaba tan hermosa, a pesar de tener cerrados los ojos! Pero todas las arrugas habían desaparecido, y en su boca se dibujaba una sonrisa. El cabello era blanco como plata y venerable, y no daba miedo mirar a la muerta. Era siempre la abuelita, tan buena y tan querida. Colocaron el libro de cánticos bajo su cabeza, pues ella lo había pedido así, con la rosa entre las páginas. Y así enterraron a abuelita.
En la sepultura, junto a la pared del cementerio, plantaron un rosal que floreció espléndidamente, y los ruiseñores acudían a cantar allí, y desde la iglesia el órgano desgranaba las bellas canciones que estaban escritas en el libro colocado bajo la cabeza de la difunta.
La luna enviaba sus rayos a la tumba, pero la muerta no estaba allí; los niños podían ir por la noche sin temor a coger una rosa de la tapia del cementerio. Los muertos saben mucho más de cuanto sabemos todos los vivos; saben el miedo, el miedo horrible que nos causarían si volviesen. Pero son mejores que todos nosotros, y por eso no vuelven.
Hay tierra sobre el féretro, y tierra dentro de él. El libro de cánticos, con todas sus hojas, es polvo, y la rosa, con todos sus recuerdos, se ha convertido en polvo también. Pero encima siguen floreciendo nuevas rosas y cantando los ruiseñores, y enviando el órgano sus melodías. Y uno piensa muy a menudo en la abuelita, y la ve con sus ojos dulces, eternamente jóvenes. Los ojos no mueren nunca.
Los nuestros verán a abuelita, joven y hermosa como antaño, cuando besó por vez primera la rosa, roja y lozana, que yace ahora en la tumba convertida en polvo.

Selecciona la respuesta correcta.

. ¿En que se convirtió el libro de cánticos de la abuelita?
 En polvo.
 en una flor.
 En un órgano.

2. ¿Los muertos del cuento de Andersen saben mucho más de cuánto sabemos todos los seres vivos?
 No, no saben nada.
 Sí, saben el miedo horrible que nos causarían si volviesen.
 Tal vez, no.

3. ¿Podían ir por la noche los niños a la tumba dela abuelita a coger una rosa sin miedo?
 No.
 Algunas veces.
 Sí.

4. ¿Qué pájaros acudían a la pared del cementerio a cantarle a la abuelita?
 Canarios.
 Jilgueros.
 Ruiseñores.

5. ¿Qué le pusieron a la abuelita debajo de su cabeza en el ataúd?
 Una almohada.
 Un cojín.
 El libro de cánticos.

6. ¿De qué color era el lienzo que envolvía a la abuelita en el ataúd?
 Negro.
 Blanco.
 Blanco y negro.

7. ¿Cual de las siguientes afirmaciones no es cierta?
 Sentada en su silla de brazos, estaba contando una larga y maravillosa historia.
 Ahora abuelita ha resucitado.
 Se ha terminado -dijo- y yo estoy muy cansada; dejadme echar un sueñecito.

8. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es cierta?
 Cada vez que las lágrimas de la abuelita caen sobre la flor, los colores cobran vida, la rosa se hincha y toda la sala se impregna de su aroma.
 Cada vez que las lágrimas de la abuelita caen sobre la flor, los colores cobran vida, la rosa se debilita y toda la sala se impregna de su aroma.
 Cada vez que las lágrimas de la abuelita caen sobre la flor, los colores pierden vida, la rosa se hincha y toda la sala se impregna de su aroma.

9. ¿De que son las cantoneras del libro de cántico de la abuelita?
 De plata.
 De cartón.
 De aluminio.

10. ¿De qué tejido era el vestido de flores de la abuelita?
 De seda.
 De lana.
 De fibra.